viernes, 7 de marzo de 2014

La capacidad de aprender.

Es el título de un artículo de José A. Marina, breve e interesante, publicado en el nº 7 (Octubre 2012) monográfico, de la revista de Ciencias y Humanidades de la Fundación Ramón Areces (págs. 69 a 72). Coincido con él en la distinción entre aprendizaje y educación, razón por la que en este blog hablo del sistema escolar y no del sistema educativo. También coincido en la necesidad aprender y memorizar información para poder ser creativo, y también, por supuesto, para poder manejar inteligentemente la información de la que disponemos en la red.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Habilidades duras y habilidades blandas.

Paseando esta tarde, 5 de marzo, se me ocurrían varios títulos para esta entrada; al sentarme delante del teclado se ha encendido la que acabo de escribir, porque, aunque el ponente se lo ha guardado para los últimos minutos es lo único nuevo que he escuchado en la hora y diez minutos que ha durado la "conferencia".

Empiezo por el principio. Creo que en El país del 23 de febrero leí, por casualidad un anuncio de conferencia en la Fundación Ramón Areces; digo por casualidad porque los anuncios escasean en los periódicos, y además me he habituado a no verlos. El título de la conferencia: "¿Tienen los jóvenes futuro? Educación, empleo y movilidad en el siglo XXI". Dos ponentes (Juan María Nin, Viceconsejero de CaixaBank y ex-alumno de la London School of Economics, Sir Peter Sutherland, LSE London School of Economics, y, según creo haber escuchado correctamente, Presidente de Allianz Seguros), y una moderadora (Marian Hens, BBC). A las 12:30 de esta mañana. Una media hora se ha ido en los piropos a la Fundación y a los ponentes; la moderadora se ha dedicado a dar la entrada a uno y a otro ponente, y éstos han hablado de lo que han querido obviando el caminito de la moderadora.

En la siguiente media hora, ambos ponentes, han dejado caer lo previsto: inadecuación de la preparación a los puestos de trabajo existentes, natalidad y su proyección a 2050, mano de obra sobretitulada, defensa numantina de los trabajadores que ostentan un puesto de trabajo y de sus derechos, futuras bolsas de empleos en temas medioambientales -ecología, ha dicho literalmente el Sr. Nin- y en asistencia social, presupuestos decenales con retornos a largo plazo (ni corto ni medio)etc. El catón que repiten todos casi de memoria. Lo han trufado con experiencias personales y familiares, todas ellas muy edificantes y solo al alcance de una pequeña porción de los millones de jóvenes sin trabajo. Todo muy ¡in!.

En los últimos diez minutos el Sr. Nin se ha descolgado, tocando el asunto de la preparación de los jóvenes en demanda de trabajo, que según ha observado en CaixaBank -porque él tiene desde siempre una alta y profunda preocupación por la educación y  la formación-, que los jóvenes que contratan "todos los años" están muy preparados en "habilidades duras (hard)"  (según he creído entender: formación académica), aunque con carencias en matemáticas, ciencias y tecnología (también dentro del discurso oficial), pero muy flojos en "habilidades blandas (soft)". Ahí me he despertado del sopor atento de una persona que ha asistido al acto. Porque las "blandas", según el Sr. Nin, son nada menos que: esfuerzo, trabajo, constancia, responsabilidad,.. y ¡ética!, denunciando a la familia por haber olvidado esta parte de la educación. Tan es así, que CaixaBank ha tenido que constituir una especie de universidad interna para suplir las carencias formativas detectadas. Me he despertado por dos razones; primero porque nunca había oído hablar de duras y blandas entre las habilidades de las personas; segundo, porque los ejemplos de habilidades blandas tienen su miga; sobre todo lo de la "ética", cuya carencia en el mundo de la economía y de los negocios se ha puesto de moda tras la "ciclogénesis explosiva de la economía" (esto es mío, ¡eh!). Puedo versionar lo dicho por el Sr. Nin; la máquina es la formación académica, y parece que funciona, aunque con algunas carencias de diseño, y los programas que deben correr en las máquinas son totalmente defectuosos y/o inexistentes y hay que reprogramarlos.

(Un día después, recuerdo algo más, y no poco importante; lo pedo de otro blog en el que también escribo:
Y aprovecho el traslado para añadir algo que me dejé ene el tintero. El Sr. Nin, Vicepresiente de CaixaBank, también hacia el final de su intervención añadió lo siguiente: España, con los medios que tiene, produce solo el 80%, luego podemos aumentar la producción un 20% más; si no hay cambio de modelo nunca tendrán trabajo los seis millones de españoles en paro. ¡Toma!. Y lo dijo como un axioma, sin la precaución de decir que era solo su opinión.




jueves, 23 de enero de 2014

¡Más precisión en la información!

En El País de ayer (páginas 34 y 35) titulan: "¿Por qué un 4 es un  5 en Selectividad? Denunciante el titular, por lo menos, pero, según creo yo, es un error; seguramente no inconsciente; porque, primero no existe "selectividad", sino PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), y para aprobar este cedazo la nota no es de ninguna manera la media de lo exámenes de que se compone, sino que la nota de los exámenes se promedia con la nota media del expediente del Bachillerato. La proporción es: el expediente un 60% y las pruebas un 40%; para poder calcular la nota de la PAU se exige, como mínimo un 4 en las pruebas, y afinamos más y  si no recuerdo mal, basta con un 3,96, porque el ordenador tiene la instrucción de hacerlo a partir de esa nota. El titular del reportaje podía haber sido todavía más alarmante.

Es un cachondeo, al que se ha llegado a base de rodar la bola ante las protestas de los alumnos y las necesidades de las Universidades de tener alumnos matriculados para que  no echen el cierre por tener las aulas vacías. Pero como al asunto le quedan solo dos años de vida, pues lo dejamos, porque la propuesta de la LOMCE no lo mejora, ni aunque se llame la ley "de mejora de la calidad". No lo mejora porque queda en manos de los centros de Bachillerato y de lo que cada Universidad y/o Facultas o Escuela Técnica quiera hacer para "colar" (seleccionar) a los alumnos que solicitan la matrícula.

Con el sistema vigente es más que evidente que la solución   que los centros de bachillerato no den a ningún  alumno que apruebe los dos cursos y todas y cada una de las materias, una nota media inferior a 5,7, con el fin de que aquellos alumnos que se queden en el 4 en las pruebas tengan, por lo menos, 5 de nota de la PAU y puedan acceder a la Universidad. La práctica demostró a  los centros de bachillerato que inflaban las notas para regalar a sus alumnos una nota de expediente alta, que era un sistema que no funcionaba, porque esos alumnos con notas "regaladas" en bachillerato no alcanzaban el 4 en la pruebas. Es un sistema el vigente de la PAU bastante objetivo, dentro de lo que podría ser, porque, al final, queda en los tribunales universitarios de las pruebas de la PAU el abrir o cerrar el acceso; y los datos de los últimos años, con matrículas descendentes en todas las Universidades, curiosamente, prueban que ha aumentado significativamente el porcentaje de alumnos que aprueban la PAU.

El sistema de LOMCE, deje todo en manos de las Universidades y Facultades. Veremos qué pasa, pero se puede presumir: menos matrículas, recortes, incrementos de precio de matrícula,, menos becas, menos matrículas. Espero, y tengo mucha  curiosidad, poder enterarme de cómo llega la LOMCE a la realidad pura y dura de los "euros".

Tiene razón el artículo en situar la solución e todo el sistema en etapas anteriores al bachillerato y la entrada en la universidad. Pero, creo, que no han entendido a los expertos. La solución está en Educación Infantil y Educación Primaria; lo he vivido, porque, aunque costó una decena de años, más o menos, conseguimos hacer un brillante colegio partiendo de uno que era un coladero vergonzoso. La solución está en Infantil y Primaria, y pueden venir los expertos; que nos expliquen cómo arreglan los profesores lo no hecho o hecho mal en Infantil. Todo tiene solución si se empieza por el principio; las otras soluciones son cataplasmas que hay que usar hasta que los alumnos que vivieron una etapa de Educación Infantil solvente desde todos los puntos de vista, y siguen  una escolaridad solvente en Primaria, ESO obligatoria llegan  al  Bachillerato. Son quince años de escolaridad los que hay que mejorar, y eso solo se puede hacer empezando por los tres años. ¿Tiene la LOMCE un esperanza de vida de quince años?


lunes, 13 de enero de 2014

El ministro WERT resume su LOMCE.

La periodista le pide al ministro Wert -antes era un tertuliano ascendido a ministro, pero como ya tiene un Ley Orgánica en su haber político, pues asciende, por escalafón, a Ministro- que resuma las piezas principales de su LOMCE. Contesta Wert que dos son esas temas principales: la autonomía de los Centros y las evaluaciones externas.

Leída la LOMCE en el BOE, me parece que la autonomía se reduce a la posibilidad de adaptar al alumnado de cada centro la orientación/es de la propia ley. Es una vieja canción de todos los ministros desde Villar Palasí (1970, Ley General de Educación). Nunca ha sido realidad..., aunque sí lo ha sido, porque no se puede vigilar e inspeccionar a cada uno de los centros y profesores, pero se ha hecho "de sobaquillo" y asumiendo el riesgo el Director del centro de que le den un buen palo. Hasta ahora, todas la leyes del sistema escolar han forzado la uniformidad; vano intento, como era de esperar, aunque la prédica era de autonomía. Lo previsible, pensando en los "vigilantes de la ley", es que se exija la uniformidad..., que siempre será ficticia, porque cada centro es diferente a los demás; ficticia: basta con no cambiar el nombre de la asignatura e impartir lo que el centro cree que le conviene a los alumnos; por ejemplo: un centro con alumnos que no dominan la lengua castellana, la solución es aumentar las horas de lengua dando lengua en las horas de conocimiento del medio. Esa diferencia está determinada por las familias, por los alumnos, por los profesores, por la zona urbana o rural, por el barrio urbano, y por todas la variables que los sociólogos son capaces de manejar todas juntas. No habrá autonomía para los centros; ¡si van a imponer los programas!

Evaluaciones externas. Seguro que con el paso de los cursos mejorarán los resultados, incluidos los del PISA. Porque se orientará el trabajo en las aulas  a mejorar los resultados, modificando las formas de enseñar, los temas en que se hará más hincapié, y las formas de "evaluar" el rendimiento de cada alumno/a. Prueba: los resultados de esas evaluaciones en la CAM (Comunidad Autónoma de Madrid). Prueba: PAU (Prueba de Acceso a la Universidad, comúnmente, selectividad). Explico una forma de orientar el trabajo en el aula para superar la selectividad: hay alumnos que saben poco inglés, la solución no es enseñarles inglés en un año con tres horas de clase  ala semana, sino que se preparen cinco redacciones de anticresistas palabras perfectamente escritas y memorizadas; cuando tengan que hacer la redacción de l examen de inglés seguro que redactan estupendamente, y es la parte del examen que más vale; que los alumnos vayan perfectamente informados del valor en la nota de cada una de las cuestiones y problemas que plantea el examen de cada materia, porque si se sabe que la pregunta de vocabulario del examen de lengua española vale solo un punto, no vale la pena atascarse en ella. Podría seguir con todas las materias, incluida  la física y las matemáticas y la filosofía.

Salvo error, en el parlamento tras la pregunta de la periodista añadió dos piececitas más: los itinerarios y la reforma metodológica. Hay que ser serios; los itinerarios siguen siendo dos: bachillerato o formación profesional. Y que no nos maree más con el plural; es dual, y no solo la formación profesional, sino los famosos itinerarios. Es archisabido que los alumnos derivados -vaya término; debería decirse "desviados"- a formación profesional por sus bajos rendimientos académicos, no porque sea evidente que tiene una predisposición para ser pintor de brocha gorda, siguen teniendo un bajo rendimiento académico en formación profesional. Si los itinerarios son dos, en castellano es plural, pero que no caigamos en el error de pensar que se va a responder a las necesidades individuales de cada alumno; simplemente se les clasificará para bachillerato o formación profesional por las notas que sus profesores le regalen.

Reforma metodológica. Como la periodista le había pedido un resumen, pues el ministro, que no es tonto, resume, y reduce la reforma metodológica a un uso más racional e intensivo de las TIC´s. Otro plural que reduce a un singular: ordenadores (PC, pizarras electrónicas, etc.), y si se quiere ser más moderno: microelectrónica. La metodología docente se suele quedar corta, sea la que sea, porque habitualmente sus "inventores" se olvidan de que quien aprende es el alumno, no el profesor, y, por suerte para la humanidad, cada alumno acostumbra a tener una forma individual de aprender que no coincide con la del profesor. Hay miles de anécdotas históricas que lo prueban. Una:  tras una conferencia de Piaget, un asistente le preguntó si lo que contaba era verdad, y Piaget respondió que no lo sabía, que se lo preguntase a los maestros.

Con estas gualdrapas, una vez más, un ministro, porque lo quiere y puede, nos impone una ley de escolarización que, según asegura, va a arreglar -en este caso es modesto, no humilde- solo los principales pro lemas del sistema escolar español. ¡Suerte profesores, padres y alumnos! Pero pasaréis por esta, y hasta la siguiente. Nunca en España, en los últimos ciento setenta años, ha sido posible un pacto sobre el sistema escolar. Tampoco esta vez. ¿No será porque desde 1500 nuestra el reino de España entregó la educación a la Iglesia Católica?




viernes, 10 de enero de 2014

¿Así se escribe la ciencia?

Es una chorrada casi accidental, pero tiene su chispa ahora que se están debatiendo los "contenidos" -programas- de cada materia/asignatura/oloquesea. Creo haber leído que se va a "estudiar la misma historia en todas las Comunidades, por ejemplo; habrá que ver qué decide contar cada uno de los profesores de historia en sus clases, y cómo decide contarlo; no se puede cambiar la vida por Decreto; ejemplo, la chorrada del enlace.

martes, 31 de diciembre de 2013

Azuzando el debate.

(...) Antoine (Saint-Just) recibió en verano en la sede del Bureau de Police la carta de una maestra de escuela que, desde cierto departamento del sur, le exponía con sinceridad su preocupación por asunto al que a diario se enfrentaba. Los niños, sobre todo los de esa zona del país, estaban enormemente presionados en sus hogares a la hora de opinar sobre lo que les parecía al República. Lo mismo podía afirmarse de los temas religiosos. Sus padres y familiares, tradicionalmente y desde hacía siglos, veneraron la imagen del rey y la de Dios, así como a los representantes del clero, de manera que los chiquillos, al ser preguntados, se mostraban dubitativos, temerosos y a menudo angustiados en el momento de opinar. La epístola de esta maestra era larga y prolija en detalles. Saint-Just le contestó de forma escueta, apenas unos pocos renglones, pero en la esquela, a modo de despedida, decía: "Hay que fanatizar el corazón de los niños". Algo que Robespierre nunca se hubiera atrevido a manifestar, y aún menos a poner por escrito, pues de alguna forma siempre vivió anclado en prejuicios del pasado más reciente, incluido el lenguaje. Y ahí, entre los dos jacobinos, se abría un archipiélago de aguas coralinas, hermoso por fuera pero putrefacto por dentro.

Cierto que a Sebastien (autor supuesto sobre cuya escrito se basa el autor de la novela) esa frase de Saint-Just le pareció durante mucho tiempo demasiado radical, y por tanto la fanatización en cualquiera de sus versiones -cabría decir:forzoso adoctrinamiento-, pudiera llegarse a ninguna parte, o a ninguna buena. Pero con el transcurso de los años fue modificando su opinión acerca del tema, y lo hizo al darse cuenta de que, si bien podía parecer exagerada o contraproducente la determinación de fanatizar el corazón de los niños, que era algo así como manipular la inocencia de seres aún en plena formación física y espiritual, también resultaba obvio que, con la misma o incluso mayor intensidad a como la expresara Saint-Just, esos niños eran fanatizados desde la cuna por sus propios mayores en una labor de zapa que se llevaba a cabo con naturalidad y por mor de las sagradas, intocables tradiciones. También, evidentemente, con la excusa del cariño. De modo que para Saint-Just todo se reducía a una lucha a muerte entre dos visiones  del mundo, enfrentadas sin remedio e irreconciliables. Para él, los padres, los abuelos y quienes se hallaban en el entorno de los niños disponían del tiempo y las circunstancias óptimas para desnivelar la balanza a favor a su favor. Entonces ¿debía preocuparle sentir aquello? En absoluto.

Saint-Just, en ese sentido u otros, careció de complejos, mientras que Robespierre siguió padeciéndolos hasta su último suspiro. Fue al recapacitar sobre cuál pudo ser el fanatismo de los niños y adolescentes vendeanos, al visualizarlos mentalmente en su día a día, hogar y escuela, por ejemplo, cuando Sebastien se vio obligado a reconocer quizá Antoine, mediante tan demoledora sentencia, puso el dedo en la llaga sobre algo que el Incorruptible (Robespierre) ni siquiera se atrevió a plantearse: cómo debían ser los futuros ciudadanos de la República. "Hay que enfatizar el corazón de los niños", expresión en apariencia de tintes casi salvajes para mucha gente de ideas progresistas, en verdad solo reflejaba el estado de la cuestión: si esos niños eran fanatizados a diario en mil y un aspectos de su vida cotidiana, ¿no tenía derecho la República recién fundada a combatir tal situación con las mismas armas  que empleaban sus mortales enemigos utilizando a los más inocentes? Y la respuesta, por dura que resultase oírla, era sí.

Pero la Historia, impulsada por toda una jauría vengativa de memorialistas y académicos o aspirantes a ello, juzgó a Saint-Just e bárbaro e inmoral aceta, sin entrañas por frases como ésta, dando por sentado, de paso, que había un fanatismo positivo e incluso pedagógico anclado en las seculares tradiciones, la injusticia social y los prejuicios de clase, mientras que el otro era dañino y criminal, producto de una efímera pesadilla, que para ellos fue eso, sí, pero de apenas un lustro. Por suerte algunas palabras perdurarían tras la Revolución más allá de quienes las esgrimieron, y a Sebastien, pues, aquella frase brutal de Saint-Just llegó a parecerle la más acertada muestra de su pensamiento valiente, avanzado, transgresor. Cambiar el mundo significaba no quedar enfangados en remilgos y reservas morales. Significaba tomar lo mejor de la condición humana, los niños, y asegurar el futuro a través de ellos. Robespierre, con su modales áulicos y su particular apego a lo que consideraba normas básicas de la compostura social, no solo en lo referente a la urbanidad sino también ideológico e intelectual, nunca llegó a romper del todo su vinculación con ciertas rémoras de antaño. En cuanto a Saint-Just, aunque  quienes le detestaron siempre tildarían su actitud como de una insípida altivez, él hablaba en la lengua vernácula de un país y de una sociedad todavía inexistente. (...)

GARCÍA SÁNCHEZ, Javier, Robespierre, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2ª edición, febrero de 2013, páginas 925 y 926

sábado, 28 de diciembre de 2013

Se lo leería muy a gusto a Wert.

...No tenemos, pues, conciencia de que la literatura y los saberes humanísticos, la cultura y la enseñanza constituyen el líquido amiótico ideal en el que las ideas de democracia, libertad, justicia, laicidad, igualdad, derecho a la crítica, tolerancia, solidaridad, bien común, pueden experimentar un vigoroso desarrollo.

(ORDINE, Nuccio, La utilidad de lo inútil. Manifiesto, Acantilado, Barcelona, octubre 2013).

Añado, como ejemplo, las declaraciones de Soria sobre el asunto del precio de la electricidad. Ha dicho que el Gobierno ha intervenido el precio porque hay que defender el interés general, no los intereses particulares de la compañías eléctricas. ¿Por qué no vale el mismo argumento para la LOMCE y para la penalización del aborto? ¿Por qué no ha valido para las Cajamadrid, CAM, Bancaja y demás amigos? Si los ministros y su jefe recodaran algo de lo que, casi seguro, les enseñaron en sus colegios, a lo mejor tomaban decisiones distintas a las que nos someten cada día, bueno cada semana. Seguramente lo recuerdan, pero se han subido al carro de que solo vale lo útil: medido en euros, objetos de lujo, cargos y el prestigio social que da el cargo. Me gustaría, no de paso, sino adrede,  recalcar que la cita habla de enseñanza, no de educación.